Nuestra Historia

Fundación La Santa Faz

La historia de la Fundación La Santa Faz para el Arte Sacro

Todas las obras comienzan en un sueño, maduran en la espera y el camino recorrido y germinan en el encuentro de personas que unen sus voluntades y sus manos.

El sueño es que el mundo, redescubriendo la belleza de Dios, se vuelva a enamorar de él. La cultura en general y el arte en particular, por siglos, encontraron en Dios la Verdad para iluminar sus pensamientos, la Bondad para regular sus actos y la Belleza para añorar su encuentro. Nuestro tiempo apenas lo conoce y recuerda. Es necesario volver a mirarlo.

Santa Faz
eduardo

El Fundador, Pbro. Eduardo Pérez dal Lago, desde niño se sintió atraído por la Belleza de Dios y su reflejo admirable en cada cosa. En principio pensó en ser pintor o escultor, pero sintiendo el llamado al sacerdocio, entendió que su ejercicio supondría para él conjugar dos vocaciones, la sacerdotal y la artística.

Durante los ocho años de su formación se adiestró tanto en la filosofía y la teología como en la historia del arte, la simbología cristiana y la restauración de obras de arte con el conocimiento de técnicas antiguas como la iluminación sobre pergamino o la pintura al temple sobre madera.

Ordenado sacerdote en 1991, comienza su labor a través la fundación de una escuela-taller de iconografía bizantina, la escritura y lectura de iconos, la reunión de un patrimonio cultural de libros y objetos de arte, la restauración de obras. Para la divulgación de su propósito se aprovecha de la publicación de libros, de la enseñanza y de las conferencias y exposiciones en el país y en el extranjero. Asimismo, continúa con su formación con la lectura, el conocimiento de personalidades del mundo artístico y los viajes al exterior con fines religiosos y culturales.

fundadores

En el año 2011, con la generosa colaboración de Alicia Bergara de Uriburu, Elena María Zuberbühler de Hueyo y el legado de Gloria Noguera de Madariaga Anchorena, el Pbro. Eduardo Pérez dal Lago comenzó los trámites de la Fundación La Santa Faz y la compra de la sede de la misma.

El nombre de la Fundación nos resulta sumamente significativo, porque el rostro es el centro de la expresividad sacramental del misterio del hombre, es un símbolo natural en el que “leemos” a los otros, es el gran instrumento de comunicación interpersonal, en muchas oportunidades superior incluso a la palabra, que es fácilmente manipulable.

La encarnación del Verbo hace que este sacramento natural quede elevado al orden sobrenatural, ya que desde entonces el rostro de Jesucristo va a ser el instrumento del encuentro con la misma divinidad.

santafaz
imagen Papa y el icono de Alicia

El Concilio Vaticano II nos propone el rostro de Cristo como modelo para encontrar el verdadero rostro del hombre, tal como Dios lo pensó. Por eso, en este tiempo de celulares, correos electrónicos, redes sociales y chateos, nos importa hablar del rostro como lugar de encuentro.

En este mundo que valora la apariencia, queremos proclamar que el rostro es una ventana del “más allá” del hombre y que la misma naturaleza de la comunicación supone el encuentro real, y no virtual, entre personas. A nuestro hoy, seducido por la vulgaridad de la plena materialidad del cuerpo, queremos mostrarles de la belleza del rostro.

El fin de la Fundación La Santa Faz es presentarle al mundo la belleza de Cristo para que, al redescubrirlo, se enamore nuevamente de él. Y como nadie puede dar lo que no tiene, el primer medio para alcanzar nuestro fin es mirar a Jesús.

Este mirar a Jesús tiene su centro en la adoración eucarística que se realiza los martes, durante todo el día, en la capilla, verdadero corazón de la casa. El mirar a Jesús nos lleva a buscar reparar. Su Rostro es olvidado y ofendido. Reparamos con nuestra oración por el olvido del mundo que prescinde de su Dios. Siendo el Rostro de Cristo el verdadero icono del Amor, reparemos por todas aquellas imágenes y acciones que degradan y confunden el amor, especialmente la prostitución, la pedofilia, la pornografía y la sexualidad desvinculada de la donación de amor y vida.

Y lo contemplado hay que transmitirlo. Intentamos mostrar el Rostro de Jesús a todos los hombres y proclamar su Belleza infinita. A nuestro mundo interconectado por pantallas le proponemos simplemente hallar a los otros detrás del rostro, de la palabra, de la amistad, del encuentro. Frente al materialismo y al exitismo, anunciamos que detrás del Rostro de Cristo, pobre y agobiado por el peso de la cruz, está su adorable Corazón que nos conoce, nos ama, nos llama y por nosotros se entrega y muere.

Holyface-relicd
Santa Faz P

Nuestro instrumento es el arte y lo usamos como respuesta al lema paulino de instaurarlo todo en Cristo. La Fundación tiene el explícito propósito de tomar como definición misma de belleza la de Cristo. No sólo la belleza física del Salvador, sino también la belleza de sus sentimientos, deseos, palabras y acciones. Al arte, como realidad terrena, le proponemos la belleza de Jesucristo como origen, medida y fin.

Somos respetuosos con todas las otras perspectivas, pero asumimos esta en particular como única y excluyente en las actividades propias de la Fundación. En este sentido, enamorados de la belleza de Cristo que se refleja en la Iglesia, evitamos toda mirada crítica, culposa y negativa para proclamar claramente al mundo la belleza de nuestra fe, de nuestra realidad, de nuestra historia y de nuestro futuro.

Por eso nuestra propuesta no puede ser otra que la santificación de sus miembros. Jesucristo llamó a ser santos a publicanos y prostitutas y ellos respondieron mejor que los escribas y fariseos. Por eso la Fundación está abierta a todos y, a su vez, sólo a aquellos que acepten la propuesta de poner como objetivo de sus vidas el conformarse plenamente con la de Cristo.

A este fruto primordial del ser mismo de la Fundación como signo, esperamos añadir muchos otros que tendrán que ver con su operar.